El Código Civil y nuestro estilo de vida.-
http://www.episcopado.org/portal/compon ... -vida.html
"Que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres,
por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y
llevar una vida piadosa y digna" (1Tim. 2, 1-3).
1. El compromiso ciudadano
“Queremos ser Nación”, es lo que venimos rezando juntos, porque somos conscientes de que el
Señor nos ha regalado un inmenso don: nuestra Patria; y nos ha dejado una tarea: la
construcción de nuestra Nación. Hoy los obispos deseamos hacer un llamado a renovar nuestro
compromiso ciudadano colaborando en el debate por la reforma del Código Civil. Queremos
contribuir a tener una mejor legislación para todos.
2. Importancia de la Reforma
Ésta, como otras reformas legislativas recientes o en curso, afecta nuestra cultura y nuestra vida
cotidiana; proyecta cambios que nos tocan de cerca. Según el Código Civil que resulte
sancionado se contestarán preguntas como: ¿Cuándo comienza un ser humano a tener el
derecho de llamarse persona? ¿Cuál es el sentido de constituir legalmente una familia? ¿Con
qué respeto hemos de considerar a las mujeres, especialmente a las más vulnerables? ¿Qué
pueden dejar los padres a sus hijos al morir? ¿Tendrán derecho a la identidad los hijos
concebidos en laboratorios? ¿Podrán ser concebidos hijos de personas muertas?
3. Función y efectos del Código Civil
En el Código Civil se regulan derechos vinculados a la vida personal, matrimonial, familiar,
social, económica, de todos nosotros. En él se expresa de alguna manera la forma y el estilo de
vida que como sociedad queremos promover. Tiene, por eso, una función pedagógica y efectos
de muy largo plazo. Podríamos afirmar: dime cómo legislas y te diré qué sociedad deseas. La
sanción de un nuevo Código Civil y Comercial es seguramente la reforma legislativa más
importante de las últimas décadas por la variedad de cuestiones implicadas y por la entidad de
algunos de los cambios propuestos. Por eso coincidimos con el reclamo de academias, colegios
profesionales, universidades, iglesias y otras personas e instituciones que con toda razón vienen
pidiendo que a la discusión en el Congreso se le otorgue todo el tiempo que sea necesario. Sería
conveniente, además, la realización de audiencias públicas en cada provincia.
4. Principales cuestiones en juego
La reforma propuesta contiene aspectos positivos; sin embargo necesitamos reiterar la
preocupación acerca de algunas cuestiones de fundamental importancia.
El modelo de familia proyectado por estas normas expresa una tendencia individualista y se
opone a los criterios evangélicos y también a valores sociales fundamentales, como la
estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida
propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños.
Si se aprueba sin modificaciones este proyecto, algunos seres humanos en gestación no tendrán
derecho a ser llamados “personas”. La maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con
la denominada “voluntad procreacional”; se legitimará, por un lado, la promoción del “alquiler
de vientres” que cosifica a la mujer y por otro, el congelar embriones humanos por tiempo
indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de
investigación. Se discriminará, en su derecho a la identidad, a quienes sean concebidos por
fecundación artificial, porque no podrán conocer quién es su madre o su padre biológico. Los
cónyuges que se unan en matrimonio, no tendrán obligación jurídica de fidelidad ni tampoco
de convivir bajo un mismo techo; los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y
desvalorizados.
Queremos una sociedad en la cual se fomenten los vínculos estables y en donde se dé prioridad
a la protección de los niños y de los más indefensos. Los deseos de los adultos, aunque parezcan
legítimos, no pueden imponerse a los derechos esenciales de los niños. Como adultos, tenemos
más obligaciones que derechos. Es necesario que reconozcamos y demos protección jurídica a
toda vida humana desde la concepción, y que recordemos que no todo lo científicamente
posible es éticamente aceptable.
5. El papel de la fe religiosa en el debate político
Benedicto XVI ha enseñado repetidas veces que la justicia de las leyes y de las acciones de
gobierno tiene su fundamento en valores objetivos, que el hombre puede conocer guiado por su
razón. El papel de la fe religiosa es ayudar a la razón para que descubra con claridad esos
principios morales y los aplique rectamente. Es por ello que los católicos tenemos no sólo el
derecho, como todo ciudadano, sino también la obligación de hacer nuestro aporte al debate
público. Queremos proponer y ser escuchados.
6. Una oportunidad para actuar todos en bien de la Nación
Por eso, la hora nos reclama a los cristianos el testimonio personal y comunitario de Jesucristo
para que resplandezca en medio de los hombres el amor de Dios, que es el verdadero
fundamento y modelo de las relaciones humanas. Las reformas propuestas, junto con otras ya
producidas o en curso de tratamiento legislativo, interpelan fuertemente a la Iglesia. A nosotros
como pastores. A las madres y los padres de familia, a quienes corresponderá vivir su
matrimonio aún más comprometidamente y formar a sus hijos en los valores evangélicos y en la
verdad sobre la persona, con mirada lúcidamente crítica sobre lo que nos rodea. A los
sacerdotes, diáconos, consagrados y catequistas, que deben comunicar estos contenidos y
compromisos vitales con su palabra y testimonio. A las escuelas y docentes, llamados a
acompañar y apoyar a los padres en esta difícil tarea con coherencia y valentía. A los
profesionales de la salud, quienes pueden verse enfrentados a situaciones en que tengan que
decidir en conciencia. A los abogados y jueces, llamados a defender la justicia y el bien de la
persona en todas las situaciones que se les presenten.
7. Exhortación particular a los legisladores
Hacemos un particular llamado a los legisladores para que asuman en plenitud sus
responsabilidades, estudien a fondo las reformas propuestas, sean fieles a la herencia y a las
tradiciones patrias y estén abiertos a escuchar todas las voces que tienen algo que decir al
respecto. Y finalmente, que no dejen de escuchar a la voz de su conciencia, evitando que las
legítimas pertenencias partidarias los lleven a votar en contra o al margen de aquella.
8. Convocatoria a la oración y la reflexión
Invitamos a las comunidades parroquiales, educativas, instituciones y movimientos a organizar
en las próximas semanas alguna jornada de oración y reflexión. En comunidad podremos orar a
Dios, Padre de todo bien, a Jesucristo el Señor, y al Espíritu Santo, Señor y dador de vida.
Pidamos que bendiga a nuestra Patria e ilumine a nuestros legisladores y gobernantes,
concediéndoles la sabiduría necesaria para trabajar por la paz, la amistad social y la defensa de
todas las personas, privilegiando a los más pobres y débiles. Hagámoslo a semejanza de la
primera comunidad cristiana, íntimamente unidos, dedicados a la oración y la reflexión, en
compañía de María, la madre de Jesús y madre nuestra de Luján.
Los Obispos de la 162º Comisión Permanente
de la Conferencia Episcopal Argentina
Buenos Aires, 22 de agosto de 2012
"2017, te espero - UNITE".