Estimado nicolas099: te agradezco el concepto elogioso de tu respuesta, pero quiero que sepas que realmente me considero un abogado del montón tratándose de temas que no hagan a mi especialidad: para el caso, cuestiones de Derecho Constitucional, Derecho Administrativo, Finanzas, y Derecho Financiero. Aún a riesgo de repetirme, no ceso de insistir en que las profesiones se hacen cada vez más complejas en un mundo que se desarrolla aceleradamente, y que, nos guste o no, la supervivencia se relaciona con nuestra capacidad de especializarnos. Claro que el abogado debe tratar de mantener una visión generalista de toda la materialidad del derecho; por ejemplo, ¿quién de nosotros no ha tenido que responder en estos días las inquietudes de algún cliente, pariente, amigo, o contertulio de café que solicita nuestra opinión acerca de qué hacer para mejor poner a salvo esos pequeños ahorros que forman parte del estilo de vida de la clase media argentina, y cuya existencia hace que para esa creativa y dinámica clase media todavía valga la pena vivir en un país sacudido por la inseguridad, las obcecaciones ideológicas trasnochadas, y la pérdida constante de las referencias éticas? ¿Quién de nosotros no empieza a arrepentirse ya de haber aconsejado meses atrás a la tía Teresa que depositara esos dólares que había juntado trabajosamente, en una cuenta a plazo fijo en un banco nacional? ¿Con qué cara le vamos a decir ahora que, tal como parece venir la mano, esos dólares se los van a “pesificar” al precio que al Estado se le cante…?
Así es que, aunque no se trate de una materia de nuestro gusto o preferencia, los abogados no tenemos más remedio que estar atentos al tema del día: un tema sobre el que poco o nada se dice fuera de los trascendidos periodísticos. Por otra parte es de presumir que quienes posean información privilegiada al respecto, no la van a divulgar generosamente. De allí la importancia de una acción públicamente emprendida por un periodista, en la medida en que éste dé a conocer sus vicisitudes. Es como el caso de aquellos estudios jurídicos que en las épocas de oro de la justicia argentina, publicaban los escritos de sus mejores juicios, agrupándolos en “separatas” que, a la vez que les servían de publicidad, contribuían a formar a las nuevas generaciones de abogados, y a reflejar el eficaz accionar de la justicia.
Así que me parecerá muy bueno que los foristas que vayan enterándose de precisiones acerca de estos juicios novedosos (juicios que no creo que sean muchos por ahora), las compartan a través de este hilo de discusión, y que –como si estuviéramos en un práctico de posgrado-- aportemos sugerencias, ideas, y visiones tácticas sobre los mismos. Así seguramente te vas a sentir mejor respondido en tu interés por los aspectos procedimentales de estos hipotéticos juicios de amparo contra el “cepo” cambiario. Al igual que yo, naturalmente.
De vuelta, un cordial saludo.