QUERIDA NOELIN. COMPARTO TOTALMENTE LO EXPUESTO POR VOS.
YO SOLO ESTOY PEGANDO AQUÍ LAS QUEJAS DE OTROS. NO LO DIGO YO. ESTO ES LO QUE ENCUENTRO
EN LA WEB. SIN EMBARGO COMPARTO CADA UNA DE LAS PENAS DE ESTAS PERSONAS QUE ESCRIBEN.
OAKY, NO TENES ARGUMENTOS. ES EL VERSO QUE TE RECITARON, EL FAMOSO RELATO: EL 54%.
ESO NO LE DA DERECHO A LA PRESIDENTA A INJURIAR A LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD.
NO SE DIO CUENTA DE QUE LO DECIA POR SU MADRE TAMBIEN. ESO LE PASA POR HABLAR DEMASIADO.
SUS PALABRAS HIEREN E IRRITAN.
"CON LOS ABUELOS NO"
Mientras escuchaba ayer a la Presidenta de la Nación brindar una nueva cadena nacional y tildar de buitres y caranchos a los jubilados que reclaman judicialmente sus derechos constitucionales, no pude sino recordarlos pidiendo que por favor no nos olvidemos de ellos. Recordé a aquellos abuelos que a paso tranquilo pero con una firmeza y convicción admirable, todos los miércoles están en las puertas del Congreso de la Nación o en una carpa frente a la Corte Suprema de Justicia, o marchando en diferentes provincias. Y recordé también a los muchos jubilados que estaban y ya no están.
Pensé en esas personas, abuelos, trabajadores que durante años han aportado a un Estado en el que creen y que les da la espalda. Pensé en que muchos de ellos ni siquiera aportaron a las AFJP y en la mayoría de los casos fueron altamente críticos de la privatización.
Intento pensar y sentir que es lo que vivenciaron los jubilados cuando la presidenta los trato como buitres o caranchos, comparándolos con lo peor de la especulación financiera. Me pongo en el lugar de estos hombres y mujeres que, al igual que la madre de la Presidenta, inician un juicio por la actualización de los haberes que les corresponden por derecho. Jubilados que recorren los sinuosos y esquivos caminos de una justicia que agobia, agota, y que lentamente, mata.
Y aún la veo a la Presidenta de la Nación, falta de escrúpulos y de verdad, acusarlos con el dedo de no haber iniciado acciones judiciales cuando aún estaban vigentes las AFJP. Y debo recordarle a la Presidenta que el juicio más emblemático de actualización -el caso Badaro- se inició mucho antes a la Estatización de las AFJP-, y que incluso ello dio lugar a una presentación de la Defensoría del Pueblo que aguarda, como tantas otras acciones, su resolución.
La Presidenta tendría que saber que los juicios se inician por la injusticia. La de haber aportado toda la vida y no se les reconozca lo que les corresponde por derecho. La injusticia de ver como la ANSES destina fondos para cuestiones, que pueden ser validas, pero para ello deben utilizarse recursos de otras fuentes, no de los aportes y contribuciones, como por ejemplo la renta financiera. La ligereza de querer justificar lo injustificable argumentando que estas políticas son parte de un modelo de inclusión, cuando en realidad es una sábana corta entre sectores vulnerables, sin tocar un ápice a los sectores más concentrados.
La injusticia de escuchar como los llama buitres, caranchos y posibles causantes del default del país mientras en alguna linda y cómoda oficina el titular de la ANSeS, Diego Bossio, Mauricio Macri y las constructoras amigas se reúnen para ver que buenos negocios pueden hacerse con la plata de los jubilados en la Isla Demarchi. Buitres, retumba aún en las radios y en los televisores.
El Estado debería reconocer que existe una deuda social con los jubilados y ser garante de derecho buscando mecanismos de resolución. En cambio, el gobierno nacional utiliza obstáculos que entorpezcan su cumplimiento como lo hacen actualmente mediante los trámites engorrosos, la tardanza de más de 5 años para la salida de la sentencia, mecanismos de elección para el pago discrecionales y poco transparentes, o abriendo causas sin fundamento contra Jueces de trayectoria y reconocimiento como el Juez Herrero.
Si el Gobierno reconociera la deuda y se buscaran caminos de solución viables, seguramente no habría juicios. Porque es simple, nadie quiere pasar los últimos años de su vida en litigio.
Y escucho a la Presidenta, una vez más y me dan ganas de lanzarle una verdad, al menos una: con los abuelos no.
Buenos Aires, 30 de noviembre de 2012.
En recuerdo a un gran luchador Leandro Fresone que ya no esta con nosotros.