Por: Nicolás Mateo | Especial para Portal de Abogados
Hoy vengo a hablarles del tema del momento, ese que acapara las charlas de pasillo en Tribunales y los grupos de WhatsApp de colegas: la Inteligencia Artificial (IA).
Muchos abogados me preguntan si herramientas como ChatGPT o Claude van a dejarlos sin trabajo. La respuesta corta es no. La respuesta larga, y la que verdaderamente importa, es que un abogado que sepa usar Inteligencia Artificial va a reemplazar al abogado que no la use. En un país donde la burocracia y los tiempos procesales a veces parecen remar en dulce de leche, la IA no es un lujo futurista; es el pasante más rápido y barato que van a tener en su estudio.
Pero, ¿cómo bajamos esto a la realidad de la abogacía argentina? Vamos a los bifes.
1. El fin del «Síndrome de la página en blanco»
Todos sabemos lo que es sentarse un martes a las 8 de la mañana frente a la notebook teniendo que redactar desde cero una contestación de demanda compleja o un contrato de locación comercial con cláusulas de actualización atípicas.
La IA es excepcional para darles ese primer «esqueleto». Ustedes pueden pedirle a ChatGPT:
«Actuá como un abogado laboralista argentino. Redactá la estructura principal de un telegrama laboral intimando por trabajo no registrado (Ley 24.013 y Ley 20.744), detallando fecha de ingreso falsa y remuneración en negro».
¿El resultado será perfecto y listo para mandar al correo? No. Pero en 5 segundos tendrán una base sólida sobre la cual ustedes, con su matrícula y su criterio jurídico, van a pulir, corregir y adaptar. El ahorro de tiempo mental es incalculable.
2. Análisis brutal de jurisprudencia y doctrina
Acaba de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) o de la SCBA que tiene 150 fojas. Tienen a los clientes preguntando y el tiempo corre.
Los modelos de lenguaje actuales permiten subir documentos enteros (en formato PDF) y pedirles tareas específicas. Pueden darle la instrucción:
«Analizá este fallo adjunto. Extraé los hechos principales, el ‘holding’ (regla de derecho aplicable) y resumime en tres viñetas los argumentos del voto en disidencia».
Esto no reemplaza la lectura profunda que deben hacer como profesionales, pero les permite entender en dos minutos si ese fallo kilométrico sirve o no para la estrategia procesal de su cliente antes de invertir tres horas en leerlo por completo.
3. El Límite Ético: La Ley 25.326 y el Secreto Profesional
Acá me pongo serio y me saco el sombrero de entusiasta tecnológico. Como «traductor» digital, mi mayor consejo es la precaución. Cuando ustedes usan una IA gratuita o estándar, la información que ingresan se utiliza para entrenar al modelo.
A la luz de la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales y el sagrado deber del secreto profesional, existe una regla de oro inquebrantable: Jamás, bajo ninguna circunstancia, ingresen nombres reales, números de DNI, montos específicos o datos sensibles de sus clientes en una IA pública.
Si van a pedirle a la herramienta que analice un caso para buscar una estrategia, deben anonimizar todo el texto previamente (usar «Sujeto A», «Empresa B»). La tecnología perdona muchas cosas, pero el Tribunal de Disciplina de su Colegio de Abogados, no.
4. El peligro de las «Alucinaciones» jurídicas
En Estados Unidos ya hubo casos escandalosos de abogados sancionados por presentar escritos con jurisprudencia inventada por ChatGPT. La IA no razona, predice qué palabra viene después de la otra. Si no sabe algo, a veces lo inventa con una seguridad que asusta. A esto en tecnología lo llamamos «alucinación».
Si la IA les cita el fallo «Pérez c/ Gómez sobre Daños y Perjuicios», su obligación indelegable es ir al Centro de Información Judicial (CIJ), a Infojus o al portal del Poder Judicial correspondiente, y verificar que el fallo exista y diga lo que la máquina afirma que dice. La IA propone, pero la firma y el sello los ponen ustedes.
El veredicto final
No necesitan comprarse una computadora de un millón de pesos para usar Inteligencia Artificial; todo esto corre en la nube, directamente desde el navegador de esa misma notebook con la que suben escritos al portal del Poder Judicial.
La IA vino para quedarse. Úsenla con inteligencia, respétenla y, sobre todo, no pierdan el toque humano, que es en definitiva lo que el cliente viene a buscar cuando cruza la puerta de su estudio.
Mientras me preparo mi segundo café del día y mi gata Pixel se acomoda arriba del teclado (su lugar favorito para entorpecer mi trabajo), les dejo una pregunta abierta:
🗣️ ¿Ya se animaron a integrar la Inteligencia Artificial en su trabajo diario? ¿Tienen algún «prompt» (instrucción) que les haya salvado las papas en un escrito urgente?
Los invito a sumarse al Foro de Portal de Abogados acá abajo en los comentarios. Me encantaría leer sus experiencias, debatir y, por qué no, que ustedes mismos se animen a enviar sus propios artículos sobre cómo la tecnología está cambiando el ejercicio del derecho en Argentina. ¡El debate nos enriquece a todos!
