El Colegio de Abogados de Chile y Travesía100 lanzaron una innovadora iniciativa para integrar a profesionales experimentados en el ecosistema de la inteligencia artificial jurídica.
En un esfuerzo por cerrar la brecha digital y potenciar la vasta experiencia de los profesionales del derecho, el Colegio de Abogados de Chile, en colaboración con la empresa Travesía100, ha puesto en marcha el programa “TrayectorIA”. Esta iniciativa está específicamente diseñada para capacitar a IA abogados mayores de 60 años en el uso de herramientas de inteligencia artificial aplicadas al ámbito jurídico, reconociendo el valor de su trayectoria en un entorno profesional en constante evolución.
El programa TrayectorIA busca que los abogados colegiados de esta franja etaria no solo incorporen las nuevas tecnologías a su práctica diaria, sino que también pongan su conocimiento y experiencia al servicio de los desafíos que presenta la transformación digital de la profesión. La primera edición de este programa piloto está pensada para diez participantes, quienes a lo largo de cinco sesiones de dos horas cada una, desarrollarán individualmente un caso de uso práctico. El foco inicial estará puesto en el sector retail, e incluirá formación especializada en el estudio Carey y una jornada inmersiva en Walmart Chile.
La convocatoria y selección de los participantes estuvieron a cargo del Colegio de Abogados de Chile, con postulaciones abiertas hasta el 6 de octubre y el anuncio de los seleccionados en la misma fecha. El lanzamiento oficial se realizó en la Biblioteca del Colegio de Abogados, con la participación de Salvador Valdés, consejero de la institución e impulsor del proyecto, y Ramiro Mendoza, presidente del Colegio, quien reafirmó el compromiso institucional con esta propuesta. El programa cuenta con el respaldo de entidades como Walmart Chile, Carey Chile, Microsoft Chile, Magnar.ai y Alt Legal. Travesía100, por su parte, es una empresa chilena fundada por la periodista Ximena Abogabir, dedicada a promover un cambio cultural en torno al envejecimiento y la madurez activa a partir de los 60 años.
La IA en la abogacía: una tendencia global
La adaptación a la inteligencia artificial no es una preocupación exclusiva de Chile. El Colegio de Abogados de Chile ya había demostrado su proactividad en este campo al publicar en julio de 2026 una “Guía de sugerencias para el uso responsable de inteligencia artificial en el ejercicio profesional”. Este documento, elaborado por su Comisión de Tecnología y Modernización, ofrece orientaciones claras para el cumplimiento de los deberes éticos al emplear sistemas de IA, abordando aspectos cruciales como la supervisión humana, la confidencialidad de la información y la verificación rigurosa de los resultados generados por estas herramientas.
A nivel internacional, otros organismos profesionales también están abordando el impacto de la IA. El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), por ejemplo, celebró en septiembre de 2026 su I Foro Tecnológico, un espacio de debate sobre cómo aprovechar las capacidades de la IA sin comprometer el criterio profesional. El ICAM también ha desarrollado una hoja de ruta específica en IA, implementado iniciativas de formación y publicado una Guía de Buenas Prácticas para el Uso de la Inteligencia Artificial en la Abogacía, demostrando un enfoque integral.
El panorama en Argentina: un paso adelante en Mercedes
En Argentina, la discusión sobre la IA en el ámbito legal también avanza. Un ejemplo significativo es el Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Mercedes, que aprobó sus “Mejores Prácticas para el Uso de IA en el Ejercicio de la Abogacía”. Estas directrices incluyen una disposición particularmente relevante: la posibilidad de que el cliente solicite que su asunto sea tramitado sin asistencia de sistemas de inteligencia artificial (conocido como opt-out). Esta medida subraya la importancia de la autonomía del cliente y la transparencia en el uso de estas herramientas, estableciendo un precedente interesante en la regulación local.
La convergencia de estas iniciativas —desde programas de capacitación específicos para abogados con experiencia hasta guías éticas y marcos de buenas prácticas— evidencia una clara tendencia global: la inteligencia artificial no es una opción, sino una realidad que exige adaptación y una gestión responsable por parte de la profesión legal. La integración de la IA no solo busca eficiencia, sino también asegurar que los principios éticos y la calidad del servicio jurídico se mantengan intactos en esta nueva era.
Qué implica para los abogados
Para los profesionales del derecho, estas tendencias implican una necesidad imperante de formación continua y una apertura a la adopción de nuevas tecnologías. Programas como TrayectorIA demuestran que la edad no es una barrera para la innovación, sino una oportunidad para fusionar la sabiduría acumulada con las herramientas del futuro. Los abogados deben familiarizarse con las capacidades y limitaciones de la IA, entender cómo puede optimizar procesos, investigar jurisprudencia o redactar documentos, pero siempre manteniendo un rol crítico y de supervisión. La ética profesional, la confidencialidad y la verificación de la información generada por IA se vuelven pilares fundamentales. La capacidad de discernir cuándo y cómo aplicar estas herramientas, y cuándo la intervención humana es insustituible, será clave para mantener la excelencia en la práctica jurídica.
