El jurista, quien integró el máximo tribunal desde 1983 hasta 2005, dejó un legado significativo en el derecho argentino a través de sus fallos y su obra académica.

Este viernes, a los 96 años, falleció Augusto Belluscio, una figura central de la Corte Suprema de Justicia de la Nación durante el retorno a la democracia. Su trayectoria en el máximo tribunal, que se extendió por casi 22 años, desde 1983 hasta 2005, lo posiciona como uno de los juristas más influyentes de su generación, dejando un profundo impacto en la jurisprudencia argentina.

Nacido en Buenos Aires el 10 de junio de 1930, Belluscio forjó una sólida carrera académica y judicial. Se graduó como abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1955 y obtuvo su doctorado en Derecho y Ciencias Sociales en la misma casa de estudios en 1960. Su vocación por la enseñanza lo llevó a ser profesor de Derecho Civil V en la UBA desde 1962, alcanzando la titularidad entre 1973 y 1996, y continuando con cursos de posgrado en Derecho de Familia.

Antes de su llegada a la Corte Suprema, Belluscio ya contaba con una destacada trayectoria en la magistratura. Se desempeñó como juez nacional en lo Civil y Comercial Federal entre 1965 y 1974, y luego como juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de 1974 a 1978. Durante la última dictadura militar, optó por dejar la magistratura y retomar el ejercicio profesional, un período que refleja su compromiso con los valores democráticos.

Su designación en la Corte Suprema de Justicia de la Nación se produjo en un momento histórico para Argentina. Propuesto por el entonces presidente Raúl Alfonsín, a sugerencia de su ministro de Justicia Carlos Alconada Aramburu, su nombramiento fue aprobado por unanimidad en el Senado el 21 de diciembre de 1983. Belluscio fue el último sobreviviente de aquella Corte que refundó Alfonsín con el regreso de la democracia, y fue uno de los jueces que dejó firme la histórica sentencia contra los excomandantes responsables del terrorismo de Estado en el Juicio a las Juntas.

Durante su extensa permanencia en el tribunal, Belluscio ocupó la vicepresidencia y se caracterizó por su independencia y sus votos en causas de gran trascendencia. Se opuso firmemente a los indultos otorgados por el presidente Carlos Menem a los exrepresores, considerándolos inconstitucionales. También fue parte de la minoría que se enfrentó a la denominada “mayoría automática” menemista, defendiendo la autonomía del Poder Judicial.

Entre sus fallos más resonantes, se destaca su voto a favor de la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal en el histórico fallo “Bazterrica”. Sin embargo, también convalidó la obediencia debida en el caso Camps, una decisión que generó amplio debate en su momento. En 2002, en un contexto de profunda crisis económica, votó a favor de la pesificación de los depósitos en dólares a 1,40.

Su figura no estuvo exenta de controversias. En 1990, enfrentó un juicio político que finalmente fracasó, relacionado con la muerte de una acompañante en París, un episodio que fue mencionado por algunos medios como Clarín y Página 12.

Belluscio también protagonizó un recordado enfrentamiento con el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, quien se vio obligado a pedirle disculpas públicas. Su renuncia a la Corte en septiembre de 2005, a los 75 años, fue un acto de coherencia ética. Argumentó que no le parecía correcto beneficiarse de un fallo (el caso Fayt) que él mismo había ayudado a establecer sobre el límite de edad para los jueces, demostrando su compromiso con la integridad de la institución.

Más allá de su labor judicial, Augusto Belluscio dejó un valioso legado académico. Su “Manual de Derecho de Familia” es considerado un clásico en la materia, con nueve ediciones, y dirigió la monumental obra “Código Civil comentado, anotado y concordado” de nueve tomos. Su participación en el caso Bullascio (2004), donde votó a favor de reabrir la causa por la muerte de Walter Bullascio en una comisaría al considerar arbitraria la sentencia que declaró prescripto el delito, subraya su constante búsqueda de justicia.

Qué implica para los abogados

Para los abogados, el fallecimiento de Augusto Belluscio representa la partida de una figura que no solo ocupó un lugar central en la Corte Suprema de Justicia de la Nación durante un período crucial de la historia argentina, sino que también dejó una huella indeleble en la doctrina y la jurisprudencia. Sus votos en fallos emblemáticos sobre derechos humanos, la despenalización de la tenencia de drogas y la pesificación de depósitos son objeto de estudio y referencia obligada en la práctica profesional. Su “Manual de Derecho de Familia” sigue siendo una herramienta fundamental para quienes se dedican a esta rama del derecho. Conocer su trayectoria y sus posturas jurídicas es esencial para comprender la evolución del derecho constitucional y civil en Argentina, y para contextualizar muchas de las decisiones judiciales que aún hoy marcan precedentes.