El Grupo de Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo solicitó incluir las medidas estadounidenses contra la Corte Penal Internacional en el Reglamento 2271/96. El objetivo es proteger a los operadores europeos de los efectos extraterritoriales dictados por Washington.

Frente a la creciente tensión en el ámbito del derecho internacional, el Grupo de Socialistas y Demócratas (S&D) del Parlamento Europeo elevó una solicitud formal a la Comisión Europea para neutralizar las sanciones contra la CPI (Corte Penal Internacional) impuestas por los Estados Unidos. La estrategia jurídica propuesta consiste en incluir estas medidas restrictivas dentro del Estatuto de Bloqueo de la Unión Europea, un instrumento diseñado específicamente para blindar a las instituciones y operadores europeos frente a la aplicación extraterritorial de normativas extranjeras.

El conflicto tiene su origen en la Orden Ejecutiva 14203 de los Estados Unidos, mediante la cual la administración de Donald Trump impuso penalidades dirigidas a altos funcionarios del tribunal de La Haya. Entre los afectados se encuentran el presidente de la institución, además de diversos jueces y fiscales. Estas represalias surgieron como respuesta directa a dos hitos procesales: la emisión de una orden de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y la decisión previa de abrir una investigación sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por tropas estadounidenses en Afganistán.

El mecanismo del Estatuto de Bloqueo

El Estatuto de Bloqueo europeo, formalmente conocido como el Reglamento (CE) n.º 2271/96, es una herramienta defensiva del bloque comunitario. Su función principal es proteger a los operadores de la Unión Europea de los efectos extraterritoriales derivados de legislaciones de terceros países. En la práctica, este mecanismo opera en tres frentes legales:

  • Neutraliza dentro de la jurisdicción europea los efectos jurídicos de la legislación extranjera que se incluya en su anexo.
  • Permite a los afectados reclamar compensaciones económicas por los daños y perjuicios sufridos a causa de la aplicación de dichas normativas foráneas.
  • Prohíbe expresamente a los operadores europeos cumplir con las reglas sancionatorias extranjeras, salvo que cuenten con una autorización excepcional.

En la actualidad, el anexo de este reglamento contempla únicamente la legislación estadounidense relacionada con los embargos a Cuba e Irán. La solicitud impulsada desde mayo de 2025 por el bloque S&D, que además nominó a la Corte Penal Internacional y a sus funcionarios para el Premio Sájarov, busca ampliar este paraguas protector. A esta iniciativa se ha sumado el gobierno de los Países Bajos, que también requirió a la Comisión Europea la preparación de un estatuto de bloqueo específico para resguardar al tribunal frente a futuras embestidas de Washington, dado que existen reportes de que se estarían preparando nuevas medidas contra la institución en su conjunto.

Qué implica para los abogados

Para los profesionales del derecho en Argentina y la región, este escenario plantea un caso de estudio fundamental sobre los límites de la jurisdicción extraterritorial y la defensa de las instituciones multilaterales. El choque normativo entre las órdenes ejecutivas de un Estado y los reglamentos de bloqueo de un bloque regional como la Unión Europea genera un escenario de alta complejidad en materia de compliance y derecho internacional público.

En primer lugar, los abogados que asesoran a empresas multinacionales, organizaciones no gubernamentales o entidades vinculadas al derecho internacional deben monitorear de cerca cómo se resuelve esta colisión de normativas. Si la Unión Europea incorpora las sanciones contra la CPI al Reglamento 2271/96, cualquier operador con intereses en Europa quedará legalmente impedido de acatar las restricciones estadounidenses, quedando atrapado entre dos regímenes sancionatorios contradictorios.

Por otro lado, desde la perspectiva del derecho penal internacional, la activación de un estatuto de bloqueo representa un precedente vital para garantizar la independencia de los tribunales supranacionales. En países como Argentina, con una fuerte tradición de adhesión al Estatuto de Roma y al sistema internacional de derechos humanos, la respuesta europea ilustra los mecanismos jurídicos disponibles para proteger a los magistrados y fiscales internacionales de presiones políticas o represalias unilaterales que busquen paralizar investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad o de guerra.