María Laura Lucchini, titular del Juzgado de Familia N.º 9 de Morón, desarrolló una herramienta que sugiere reformular los mensajes entre progenitores antes de enviarlos. El proyecto espera la autorización de la Corte para una prueba piloto.

La jueza María Laura Lucchini, del Juzgado de Familia N.º 9 de Morón, desarrolló una aplicación con inteligencia artificial pensada para reducir los conflictos de comunicación entre padres separados. La herramienta, que según uno de los medios que cubrieron la noticia se llama “Vínculos”, todavía no está en funcionamiento oficial: aguarda que la Corte autorice una prueba piloto.

Cómo funciona

El sistema analiza cada mensaje antes de que sea enviado. Si detecta expresiones que podrían agravar la discusión, propone una reformulación más neutra. La sugerencia no es obligatoria: la aplicación no bloquea el texto original y quien escribe decide si lo envía tal como lo redactó, si adopta la propuesta o si lo modifica por su cuenta.

Cada intercambio queda registrado de forma inalterable en tres versiones: el mensaje original, la sugerencia de la inteligencia artificial y el texto finalmente enviado. Esos registros pueden exportarse en archivos PDF para respaldar presentaciones judiciales.

Según se informó, el juez es el único que puede ver las tres versiones. Eso le permite evaluar el grado de hostilidad o violencia que hay en la comunicación entre las partes, más allá de lo que finalmente recibió la otra persona.

El origen de la iniciativa

La idea surgió de lo que la magistrada observó en las audiencias. Muchos progenitores necesitan herramientas de contención y de reordenamiento del vínculo parental, pero no pueden pagar una terapia privada o enfrentan demoras en el sistema público. A eso se suma un problema habitual en los tribunales de familia: las disputas por horarios, traslados y otras decisiones sobre los hijos suelen prolongarse en intercambios hostiles por teléfono.

El objetivo declarado es ordenar una comunicación centrada en los hijos y evitar que los cruces cotidianos escalen hacia nuevos conflictos judiciales. Uno de los medios recoge la idea de que el canal “no sea un campo de batalla” y que funcione con supervisión judicial.

Qué se sabe de su estado actual

La jueza entregó los códigos informáticos y los protocolos de protección de datos privados, y el proyecto quedó a la espera de la autorización de la Corte para la prueba piloto. Hasta ahora no hay una resolución que implemente la herramienta de manera oficial, de modo que su alcance, las causas en las que se aplicaría y las condiciones de uso dependerán de lo que se resuelva.

Hay una diferencia entre las crónicas. Un medio sostiene que la aplicación también ayudaría a ordenar los gastos mensuales de mantenimiento y alimentación de los hijos, además de filtrar mensajes agresivos. Los demás se concentran en la función de mediación de los mensajes, por lo que esa utilidad adicional no figura en todas las versiones.

La noticia se inscribe en un debate más amplio sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito judicial, que abarca desde la redacción de sentencias y la responsabilidad de los jueces hasta la discusión sobre si estos sistemas pueden reemplazar la empatía y el vínculo emocional propios de un abordaje terapéutico.

Qué implica para los abogados

  • Los registros exportables en PDF podrían convertirse en un elemento de prueba para acreditar el tono y la frecuencia de la comunicación entre progenitores, en cuestiones de cuidado personal, régimen de comunicación o alimentos. Su valor probatorio dependerá de cómo lo valoren los jueces.
  • Conviene seguir si la Corte autoriza la prueba piloto y bajo qué condiciones, porque de eso depende que la herramienta llegue a los expedientes.
  • Los abogados que asisten a familias en conflicto deberían prever cómo explicar a sus clientes el funcionamiento del sistema, en particular que el juez accede al mensaje original, a la sugerencia y al texto enviado.
  • Los protocolos de protección de datos y el consentimiento de los usuarios serán un punto a examinar, sobre todo por tratarse de comunicaciones que involucran a niños, niñas y adolescentes.
  • La experiencia podría ofrecer una alternativa de bajo costo para las familias que no acceden a terapias, siempre que la herramienta no reemplace el acompañamiento profesional cuando este sea necesario.